Recursos para comprender mejor lo que ocurre cuando una emoción aumenta en intensidad, reconocer señales en el cuerpo, los pensamientos y la conducta, y explorar formas de responder con mayor conciencia.
Las emociones cumplen funciones importantes y no siempre necesitan desaparecer para que podamos seguir adelante. A veces, sin embargo, pueden sentirse muy intensas, durar más de lo esperado o llevarnos a evitar situaciones, reaccionar impulsivamente o quedar atrapados intentando controlarlas.
En esta sección encontrarás recursos para reconocer lo que estás sintiendo, observar cómo se relacionan el cuerpo, los pensamientos y las acciones, y practicar distintas formas de responder a experiencias emocionales difíciles.
La idea no es enseñarte a “controlar” todas tus emociones ni asumir que sentir ansiedad, tristeza, enojo o miedo significa que algo está mal. Se trata de comprender mejor qué está ocurriendo y ampliar las opciones que tienes para responder.
Un autorregistro para separar lo que estaba pasando, lo que sentiste, lo que pasó por tu mente y cómo respondiste, y observar qué ocurrió después.
A veces la ansiedad no aparece de golpe. Puede comenzar con una sensación corporal, un pensamiento insistente, una urgencia por salir de una situación o la necesidad de controlar lo que está pasando.
Reconocer esas señales tempranas puede ayudarte a responder antes de que la activación aumente.
Puedes completarlo digitalmente o imprimirlo si prefieres trabajar a mano.
Una guía interactiva para reconocer qué está ocurriendo en tu cuerpo, tus pensamientos y tus respuestas cuando la ansiedad comienza a aumentar.
Incluye:
señales corporales;
pensamientos e impulsos;
respiración 4-2-6;
orientación 3-2-1;
espacio para registrar qué ocurre y elegir un siguiente paso.
Una guía para identificar señales de enojo, reconocer qué lo está intensificando y elegir cómo responder antes de actuar únicamente desde el impulso.